lunes, 21 de enero de 2008

Buenos hábitos en la limpieza de los dientes

Los hábitos para el cuidado de la dentadura empiezan a desarrollarse cuando el bebé tiene cuatro meses, según informa la Academia de Odontología General; es decir, cuando deja la lactancia y empieza a tomar papillas y otras comidas. A esa edad es cuando al niño le nace el primer diente; el tipo de comida que se le dé puede afectar a su salud dental durante toda la vida.

De hecho, se ha determinado que hay una correlación grande entre el consumo de bebidas azucaradas durante la infancia, y el consumo posterior de alimentos con gran contenido de azúcar.

No abusar del azúcar

El exceso de azúcar en la infancia puede producir dependencia en el adulto. Los hábitos de nutrición del adulto se forman al terminar la lactancia; por eso es tan importante que el bebé desarrolle hábitos orientados a una buena salud dental. Se sabe que el azúcar causa caries durante toda la vida; cuanto antes se acostumbre el bebé al azúcar, más probable será que, al llegar a adulto se sienta atraído por alimentos con exceso de azúcar. Los zumos de fruta, por ejemplo, tienen un alto contenido de azúcar y no deberían ser más de diez por ciento de la dieta del bebé.

Los zumos de fruta pueden causar erosión del esmalte; nunca se debe dejar que el bebé se duerma con un biberón de zumo de fruta: los dientes recién salidos terminan bañados en una sustancia que produce caries en los dientes y que puede causar caries del biberón. Ninguna bebida, excepto el agua, debe tomarse continuamente a lo largo del día, ni servirse más que con la comida y nunca a la hora de acostarse.

Los niños a los que se suele administrar medicinas con exceso de azúcar a la hora de acostarse también corren el riesgo de formar caries. Dado el hecho de que las caries no son causadas por los azucares en forma directa, sino por los ácidos que se producen de alimentos azucarados por medio de bacterias presentes en la placa o sarro (el material blanco y pegajoso que se acumula en los dientes), el hábito de cepillar los dientes en forma regular y eficiente es una solución para ayudar a los niños susceptibles.

El correcto cepillado de los dientes

Limpia los dientes de tus hijos por lo menos una vez al día. Lo mejor es limpiar los dientes justo antes de ponerlo a dormir. A los dos años, la mayoría de los dientes del niño han salido. Ahora los puedes empezar a cepillar con una pequeña cantidad de pasta dental con fluoruro. Usa una cantidad pequeña de pasta dental. El cepillado de los dientes debe hacerse dos veces al día, con una de las veces antes de dormir y después de la ultima toma del pecho.

El niño puede cepillar los dientes por la mañana el solo, pero los padres deben cepillar los dientes por la noche. Al principio, muchos niños pequeños se resisten a esta rutina y necesitan que los padres restrinjan sus movimientos en forma gentil pero firme. Si es necesario, hay que distraer al niño diciéndole que cómo son hermosos sus dientes, tenemos que limpiarlos para eliminar los bichitos malos (los gérmenes). Si el niño siente que la higiene dental no es una forma de castigo, sino una expresión de amor, el ritual nocturno se acepta mas fácilmente con el tiempo. Aunque este método puede parecer extremo, es mucho menos traumático que el tener que llevar al niño al dentista para resolver problemas que se hubieran podido evitar.

0 comentarios:

Design konnio.com