lunes, 21 de enero de 2008

El Momento del Destete

El momento del destete es uno de los más cruciales del desarrollo del bebé y de la relación de éste con su madre. Como se sabe hace tiempo, para el niño es más saludable que le den de mamar, tendrá mejores defensas y un vínculo muy fuerte con la madre. Por otro lado, la madre probablemente también disfrute de alimentar a su bebé, aunque hay algunas que les resulta un poco incómodo o problemático.

Independientemente, cuando se da de mamar surge una de las preguntas más comunes que reciben los pediatras, ¿cuándo conviene dejar de amamantar a mi hijo?

Sobre este punto, hay verdadera discordia entre los expertos. Algunos dirán que entre los cuatro y seis meses hay que empezar a introducirle al bebé otro tipo de alimentación, pero sin dejar de dar de mamar. Otros dicen que es en ese momento que debe dejarse del todo, pues incluso puede ser perjudicial emocionalmente para el niño.

En lo que sí coinciden la mayoría de los médicos es que el proceso de destete debe ser progresivo para no provocar desequilibrios gástricos oincluso emocionales, y no puede ser obligado. La madre es la que sabe mejor que nadie cuando es el momento ideal para iniciar el destete. Es necesario que la madre consulte con su médico y exponga su punto de vista y sus sentimientos al respecto para que juntos tomen una decisión.

En el caso de los bebés prematuros se recomienda especialmente que el período de lactancia sea prolongado, para que adquieran nutrientes y vitaminas de las que podrían tener deficiencia.

Las razones por las cuales mantener una lactancia por más tiempo son muy variadas. Dentro del área física se sabe que la leche materna es inmunulógica y protege contra alergias e infecciones. Además, parece ser que los niños más amamantados tienden a tener un mayor coeficiente itelectual.

Por otro lado, la seguridad y la capacidad de relacionarse sanamente con los demás se encuentra íntimamente relacionado con la lacancia. Si el destete se produce de forma abrupta, el niño nunca se sentirá seguro guardará en su inconsciente un resentimiento y no podrá establecer vínculos naturalmente pues sentirá el temor de ser abandonado o rechazado.

Esta importancia en el desarrollo psíquico del niño se comprueba cuando se evidencia que la lactancia deja de ser fuente de alimentación y se convierte en un momento de tranquilidad, una forma para dormir, para demandar atención o incluso para expresar cariño.

Para iniciar el proceso de destete se recomienda por ejemplo durar menos tiempo en la alimentación, separar cada vez más las tomas de leche, dar sólo de un pecho o esperar a que el niño la pida y no dársela inmediatamente.

Luego, es importante ir introduciendo los nuevos alimentos poco a poco. En esto hay que tener cuidado. Es mejor que se le presente un alimento a la vez y con diez días de separación entre cada uno. Así se logrará que el niño se acostumbre al nuevo sabor, y es más fácil observar la reacción física, pues es posible que esta comida le cause algún problema digestivo o alguna intolerancia.

También, si el niño es más grandecito y decide tomar leche para distraerse, se puede optar por sustituir la lactancia con alguna actividad atractiva como jugar con plastilina o leerle su libro favorito, la idea es que se olvide de buscar la teta de la madre cada vez que se le ocurra o cuando esté aburrido.

En conclusión, la desición de cuándo destetar es sólo de la madre, quien deberá contar con la guía del médico. Hay que recordar que dar de mamar no es sólo una forma de alimentar y de cubrir una necesidad básica, sino que además es un medio para conformar la psique del niño, por lo que el destete no puede ser un acto drástico. La idea es que suceda casi naturalmente y sin mayores sufrimientos ni de la madre ni del niño.

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